Yo soy el Extranjero, un extraño entre los seres humanos, el tiempo y el espacio. Sin un destino, sin una misión y sin la esperanza de poder, aunque sea por una vez, conectarme con uno de ustedes.
Tardé mucho en comprenderlo. A simple vista me veo como un hombre, pero no pienso ni siento como uno. No tolero la mentira, aunque sea de esas blancas. No poseo ego alguno, sólo un mínimo de dignidad que impide que las máquinas pasen por encima de mi escoliosis. Me desagrada el machismo y todo aquello que busque alienar, marginar, discriminar, humillar y destrozar a otros. No tomo alcohol, ni siquiera una taza de café porque no soporto el sabor, y francamente, no comprendo el gusto de algunos por reventarse en fiestas al punto de no poder recordar lo que pasó; siempre he visto en esas actitudes absurdas una evidente muestra de debilidad, aunque ellos... por supuesto, no lo vean del mismo modo.
A lo largo de la historia de la humanidad sólo contemplo guerras, muertes, unos pocos tratando a toda costa de dominar a muchos por medio de mentiras y violencia. ¿Acaso debo sentirme orgulloso de pertenecer a una especie que en todo momento se miente a sí misma, que asesina a sus propios pares por poder, siendo que éste sólo dura hasta que mueren; que destruye todo lo que toca, pervirtiendo religiones que nacieron para ayudar a la gente y que, en cambio, son usadas como herramientas para controlar a los demás a través de la ignorancia y el medio al infierno; que son capaces de discriminar por cualquier estupidez, creando estereotipos que niegan la compleja, multifacética, rica y diversa naturaleza de cada uno?... ¿Realmente quieren que me sienta orgulloso de eso, de ver cómo hemos desperdiciado todo, y lo que es peor, que nuestra ambición, egoísmo y codicia le han quitado a otros la oportunidad de ser felices?
¡¡¿¿En serio pretenden que me sienta orgulloso de ESO??!!
Soy de Temuco, pero nunca me he sentido parte de esta ciudad. Soy chileno, pero jamás me he sentido unido a este país ni a su idiosincrasia discriminadora. Tengo una familia, aunque rara vez me he sentido parte de ella. Soy un ser humano, pero nunca me he sentido ni me sentiré parte de la diabólica, cruel y enfermiza especie humana.
Mi nombre es Julio César Burotto Wegner y yo soy el Extranjero, un extraño entre los seres humanos, el tiempo y el espacio. Sin un destino, sin una misión y sin la esperanza de poder, aunque sea por momento, por tan sólo un respiro de luz, conectarme con uno de ustedes, jamás.